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‘Inteligencia Artificial’ Category

En un mercado laboral que predica la innovación como valor, el edadismo opera como una de las formas más sutiles —y más costosas— de discriminación. Cada vez que una organización descarta a una persona por su edad, no solo perpetúa un prejuicio. También pierde algo mucho más valioso: inteligencia organizacional.

Innovar no debería ser solo un slogan ni un sinónimo de juventud o de herramientas técnicas de moda. Innovar, en su sentido más profundo, es la capacidad de adaptarse, de aprender, de construir soluciones nuevas a problemas complejos. Competencias que, lejos de concentrarse en una franja etaria, muchas veces se encuentran más sólidas en perfiles +45: visión estratégica, gestión emocional, resiliencia, y una comprensión profunda de los contextos.

Desde ABCOM acompañamos a la Diagonal Asociación Civil y Fundación IRSA en el Observatorio de Empleabilidad de Personas +45, un proyecto que puso en evidencia una paradoja inquietante: mientras muchas organizaciones declaran querer experiencia, compromiso y perspectiva, sus procesos de selección invisibilizan o descartan sistemáticamente a quienes pueden aportar justamente eso.

¿La consecuencia? No solo se priva a las personas +45 de oportunidades laborales justas, sino que se empobrece la cultura organizacional. Las barreras visibles —y, sobre todo, las invisibles— terminan erosionando la diversidad real de pensamiento, afectando la innovación genuina que las empresas dicen buscar.

Porque innovar no es incorporar herramientas nuevas: es integrar miradas diversas. Es pensar de forma distinta: construir desde la experiencia, no a pesar de ella.

Lo que las organizaciones están perdiendo

Las personas +45 no son un recurso difícil de ubicar. Son, muchas veces, las más preparadas para gestionar los desafíos de hoy:

  • Predisposición e interés por adaptarse al cambio.
  • Visión sistémica en tiempos de incertidumbre.
  • Capacidad de aprendizaje continuo.
  • Liderazgo con empatía intergeneracional.
  • Gestión emocional ante la presión.

En un contexto donde construir culturas organizacionales sólidas y resilientes es más urgente que nunca, ignorar estos activos es un error estratégico que las empresas no pueden seguir cometiendo. Y por el contrario, no acompañar a estos perfiles con capacitaciones que interpreten la necesidad de consolidar estas competencias se vuelve un error cada vez más recurrente y difícil de revertir.

¿Cómo cambiar esta realidad?

No alcanza con evitar la discriminación para construir culturas organizacionales verdaderamente innovadoras. Es necesario redefinir, de manera consciente y estratégica, qué entendemos por talento, desarrollo y potencial.

  • Reformular el concepto de desarrollo organizacional para que se adapte a la realidad y no a una idea. Para eso, es necesario asumir que el verdadero potencial no depende necesariamente de la edad cronológica, sino de competencias únicas que se identifican a partir de un buen reconocimiento de la realidad organizacional.
  • Revisar los procesos de selección para eliminar sesgos etarios explícitos e implícitos, tanto en las prácticas humanas como en los algoritmos que median las búsquedas laborales.
  • Sensibilizar y capacitar continuamente a líderes y equipos de selección sobre los sesgos inconscientes asociados a la edad y la visión estratégica de crecimiento de la organización, promoviendo evaluaciones basadas en competencias y trayectorias significativas para su propio desarrollo.
  • Fomentar la creación de equipos multigeneracionales no como un gesto de diversidad simbólica, sino como una estrategia clave para la innovación auténtica y el fortalecimiento organizacional.
  • Medir el impacto de la diversidad etaria en los resultados de negocio, integrándola como un activo estratégico en los tableros de gestión y transformación cultural.

La inclusión generacional no es una política de responsabilidad social: es una ventaja competitiva en un entorno donde la innovación real depende de la riqueza de miradas y experiencias.

¿Estás desaprovechando tu mejor recurso humano?

En ABCOM, llevamos más de 25 años ayudando a empresas a revertir sesgos con acciones concretas. ¿Cómo lo hacemos?

  • Diseñamos estrategias de Marca Empleadora inclusivas, que destacan el valor de cada talento, independientemente de su edad.
  • Creamos Propuestas de Valor diferenciadoras para captar perfiles +45 y mejorar su retención.
  • Potenciamos redes de embajadores que inspiran desde la experiencia.
  • Generamos acciones de comunicación para visibilizar el valor del desarrollo personal y de carrera.

Agendá hoy una consultoría gratuita y empezá a atraer el talento que otros aún no saben valorar.

¿Puede la IA ocupar el lugar de tu compañero de equipo?

La inteligencia artificial dejó de ser un tema exclusivo de especialistas para formar parte del día a día del trabajo del conocimiento. Pero más allá del hype, hay una pregunta que todavía no tiene respuesta definitiva: ¿cómo impacta realmente la IA en la dinámica de los equipos humanos?

Escrito por Marcela Boragina

 

Un estudio reciente de Harvard Business School y Procter & Gamble aporta evidencia concreta para empezar a pensar esa respuesta. En un experimento con más de 700 profesionales, se compararon distintas formas de encarar un mismo desafío de innovación: de forma individual, en equipos, con IA y sin IA. Lo que encontraron no es una conclusión cerrada, pero sí un dato clave para las organizaciones: la IA generativa no solo mejora el rendimiento individual, sino que empieza a cumplir funciones que hasta ahora considerábamos exclusivamente humanas.

Sobre el experimento

Durante una jornada intensiva, profesionales de áreas técnicas y comerciales participaron de un experimento de campo que los desafió a resolver problemas reales del día a día. La tarea fue sencilla: proponer ideas de nuevos productos a desarrollar.

El diseño fue simple pero revelador: algunas personas trabajaron solas, otras en duplas interdisciplinarias; algunas con IA generativa, otras sin. El objetivo era evaluar cómo cambia la dinámica de colaboración, la calidad de las soluciones y la experiencia emocional del trabajo cuando se incorpora una IA como apoyo. Las condiciones fueron controladas, pero el contexto era real: los desafíos propuestos eran parte de las necesidades concretas del negocio.

Pensar con IA puede ser tan efectivo como pensar con otro humano

Una de las premisas clásicas del trabajo en equipo es que dos cabezas piensan mejor que una. Sin embargo, uno de los hallazgos más contundentes del estudio fue que las personas que trabajaron solas con IA generativa produjeron soluciones de calidad equivalente —y en menor tiempo— que aquellas generadas por duplas humanas sin IA. La IA no sólo ayudó a organizar ideas, sino también a expandirlas, diversificarlas y darles estructura en función de los objetivos del desafío.

Esto no significa que el trabajo colectivo pierda sentido. Pero sí nos obliga a revisar qué entendemos por colaboración. ¿Es compartir un espacio? ¿Intercambiar ideas? ¿Resolver en conjunto lo que no se puede resolver en soledad? ¿Y qué pasa si una IA puede aportar también en ese proceso?

El valor del equipo no está en su número, sino en su diseño. Y si una IA puede actuar como una extensión que aporta, desafía y acompaña, tal vez el rendimiento ya no dependa de cuántas personas estén sentadas en la mesa, sino de cómo se construyen los vínculos de pensamiento entre quienes participan —sean humanos o no.

Integración de saberes, mejores propuestas

Otro dato revelador fue cómo la IA modificó el tipo de ideas generadas según el perfil de los participantes. Sin IA, los profesionales de áreas técnicas propusieron soluciones más técnicas pero con poca viabilidad de mercado; mientras que los perfiles comerciales, soluciones más orientadas al mercado pero con poca viabilidad técnica (algo esperable en ambos extremos). Sin embargo, al introducir IA, esa distinción se diluyó: las ideas se volvieron más híbridas, combinando elementos técnicos, comerciales y de experiencia con mayor naturalidad.

En este sentido, la IA no reemplazó la expertise, pero sí habilitó una forma distinta de pensar: menos sectorizada, más transversal. Actuó como un mediador invisible que ayuda a integrar saberes, sin necesidad de que quienes colaboran hablen “el mismo idioma”. En un contexto donde muchas organizaciones todavía luchan contra estructuras en silo, esto representa una oportunidad para ensayar nuevas formas de cruce y complementariedad.

En otras palabras: la IA puede funcionar como un facilitador del pensamiento transversal, incluso en equipos que no comparten un mismo lenguaje profesional. Un dato especialmente relevante para organizaciones que hoy están buscando reducir silos y fomentar nuevas formas de colaboración.

Mejores resultados, menos frustración

El tercer eje, y quizás el menos esperado, tiene que ver con la experiencia emocional en el trabajo. El estudio incorporó métricas subjetivas (auto-percepción de la experiencia) que muestran que quienes trabajaron con IA se sintieron menos frustrados, más entusiasmadas y más confiadas en sus ideas. Incluso por encima de quienes trabajaron en equipos humanos sin IA.

En un contexto donde el bienestar laboral es un factor estratégico, este no es un dato menor. Entender que la IA puede funcionar como un sostén cognitivo y emocional —ayudando a estructurar ideas, resolver bloqueos o validar intuiciones— amplía su valor mucho más allá de la productividad. Trabajar con IA, en muchos casos, puede sentirse menos solitario que trabajar en soledad.

Una pregunta que vale la pena hacerse

Si bien el estudio no afirma que la IA sea mejor que un equipo humano ni pretende plantear una fórmula universal, sí demuestra que es posible pensarla como parte activa de los procesos de trabajo, no solo como una herramienta técnica o un recurso puntual.

Su impacto, entonces, no es solo tecnológico. Es organizacional, cultural y emocional. Tiene que ver con cómo diseñamos los equipos, cómo redistribuimos el conocimiento, cómo entrenamos nuevas habilidades, y cómo acompañamos a las personas en la integración de tecnologías que no solo hacen, sino que piensan.

¿Estamos dispuestos a revisar nuestras prácticas de trabajo a la luz de estas nuevas posibilidades? ¿Qué roles queremos que cumpla la IA? ¿Qué lugar le damos en nuestras decisiones, nuestras conversaciones y nuestras formas de crear valor?

En ABCOM creemos que la tecnología no define por sí sola el rumbo. Lo define el modo en que se integra, se comunica y se pone en relación con las personas. Por eso, acompañamos a organizaciones que eligen preguntarse para qué usan la IA, cómo la conectan con su cultura, y qué conversaciones necesitan habilitar para hacerlo con criterio.

👉 ¿Estás explorando el uso de IA en tu organización? ¿Querés pensar cómo integrarla a tu forma de trabajar sin perder lo que te hace único? Podemos ayudarte a diseñar procesos, conversaciones y estrategias de comunicación que acompañen esa transición con sentido. Escribinos y lo pensamos juntos.

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En un contexto donde las decisiones rápidas y la eficiencia operativa son fundamentales, la evolución de la inteligencia artificial nos lleva a pensar (una vez más) cómo están cambiando las reglas del juego y qué deben hacer las organizaciones para maximizar las oportunidades que se presentan. Junto con Álvaro Liuzzi, consultor e investigador en medios digitales especializado en Inteligencia Artificial y partner estratégico de ABCOM, analizamos el rol de los asistentes y agentes de inteligencia artificial en la transformación operativa de las organizaciones.

Por Marcela Boragina y Álvaro Liuzzi

 

La inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una herramienta concreta que está redefiniendo la forma en que trabajamos, interactuamos y tomamos decisiones. Sin embargo, el verdadero salto evolutivo no está solo en el uso de IA generativa, sino en la capacidad de crear asistentes y agentes personalizados de inteligencia artificial que se adapten a las necesidades específicas de cada organización.

Como ocurre con toda tecnología, su consolidación lleva tiempo. Pensemos en el iPhone: surgió en 2007, pero no fue hasta 2008, con la llegada de la App Store (con 500 aplicaciones disponibles), que redefinió la manera en que la gente trabaja, juega, se conoce, viaja y muchas cosas más. En esta misma línea, los asistentes y agentes de inteligencia artificial marcan el umbral de una nueva era ya que permiten crear flujos de trabajo más precisos, dinámicos y autónomos. Al consolidar una estructura operativa basada en esta tecnología, las empresas pueden enfocarse en lo estratégico para desbloquear su verdadero potencial humano. Sin embargo, para garantizar una transición sin sobresaltos, las organizaciones deben analizar en profundidad sus procesos, identificar tareas clave que puedan automatizarse y establecer un objetivo claro para su desarrollo.

 

Agentes vs. Asistentes de IA: diferencias y capacidades

Los asistentes de IA actúan como un apoyo para los equipos, ayudando en tareas específicas como la gestión de información, la automatización de respuestas o la optimización de procesos. Son 100% personalizables y se integran en los flujos de trabajo existentes de una organización.

Por su parte, el verdadero diferencial de los agentes de IA radica en su autonomía. Mientras que las aplicaciones tradicionales, como las IA generativas, necesitan ser guiadas por el usuario para cada tarea específica, los agentes operan bajo un objetivo definido y pueden tomar decisiones en tiempo real sin supervisión constante. Esta capacidad de aprender, adaptarse y resolver problemas por su cuenta les permite no solo automatizar tareas repetitivas, sino también gestionar flujos de trabajo complejos. Es decir, no estamos hablando sólo de eficiencia, sino de herramientas que transforman completamente la manera en que operan las organizaciones, liberando tiempo para que las personas se enfoquen en actividades estratégicas y creativas​​.

El mayor potencial de esta tecnología está en la sinergia entre ambas herramientas. Los agentes de IA, aunque prometen una mayor autonomía y capacidad de aprendizaje, aún están en desarrollo y requieren una infraestructura sólida para su implementación efectiva. Sin embargo, los asistentes de IA ya pueden integrarse en procesos de trabajo consolidados para optimizarlos, mejorar la eficiencia y preparar el camino hacia una automatización más avanzada.

 

Aplicaciones estratégicas de IA en comunicación organizacional

 

1. Procesamiento y análisis de datos para una planificación estratégica más efectiva

Un asistente de IA puede analizar métricas clave (como el alcance de publicaciones, la tasa de apertura de emails, o las interacciones en plataformas internas), y generar reportes automáticos con insights accionables como puede ser sugerir los mejores horarios para enviar newsletters, recomendar formatos de contenido más efectivos o identificar qué temas generan mayor interés entre los colaboradores.  Esto permite a las áreas de comunicación planificar campañas a largo plazo con mayor precisión, garantizando mejores resultados.

 

2. Identificación y planificación de tareas para alcanzar un objetivo.

La IA puede desglosar proyectos complejos en pasos claros y ordenados, facilitando la visibilidad de un proyecto en su conjunto y su ejecución, la organización del trabajo y la definición de roles y tareas. Por ejemplo, al implementar un programa de reconocimiento interno, un agente de IA puede generar un plan de acción detallado, sistematizando la información, tareas y roles necesarios para cumplir con cada una de las etapas de forma efectiva.

 

3. Promoción de la diversidad y la inclusión mediante la personalización de mensajes

La IA es una aliada clave en la creación de mensajes inclusivos y accesibles para toda la organización. Por ejemplo, analizando el tono y la claridad de los mensajes internos antes de su envío y sugiriendo ajustes para hacerlos más inclusivos y efectivos; generando descripciones de imágenes automáticamente o identificando y corrigiendo posibles sesgos en la comunicación. De esta manera, se garantiza que la información circule sin barreras y que todos los colaboradores se sientan representados. 

 

Personalización de asistentes de IA: un primer paso hacia el futuro

Es difícil trazar un horizonte claro a cinco años en un contexto tan dinámico como el de la inteligencia artificial, pero lo que es seguro es que los agentes de IA tendrán un papel central en la transformación del trabajo y las organizaciones. En el futuro cercano, no solo serán herramientas funcionales, sino aliados estratégicos capaces de entender el contexto, anticiparse a las necesidades de los equipos y resolver problemas con una autonomía sin precedentes.

Este tipo de agentes están evolucionando hacia sistemas altamente personalizados que, más allá de ejecutar tareas concretas, les permitirá ser utilizados como impulsores de transformación en áreas clave: desde la optimización de procesos hasta el soporte en la toma de decisiones y la creación de flujos de trabajo más ágiles y eficientes. Además, su capacidad para democratizar el acceso a tecnologías avanzadas ayudará a que organizaciones de cualquier tamaño o nivel de recursos puedan implementar soluciones complejas para mantenerse competitivas en un entorno cada vez más exigente.

Los avances que presenciamos hoy dejan claro que, para muchas organizaciones, no comenzar a desarrollar estas capacidades en la actualidad podría significar quedar rezagadas frente a un panorama que avanza con rapidez. Este es el momento para que las organizaciones tomen la iniciativa: mapear sus procesos clave, formar equipos capacitados y desarrollar una visión estratégica que integre el mediano y largo plazo serán aspectos fundamentales. Las decisiones y acciones que se emprendan hoy serán determinantes para enfrentar los desafíos que plantea un entorno en constante cambio.

Y si bien los agentes de inteligencia artificial prometen un alto grado de autonomía y toma de decisiones, aún están en evolución y requieren condiciones operativas más avanzadas para su implementación efectiva. En cambio, los asistentes de IA personalizados ya pueden integrarse hoy en las organizaciones, permitiendo automatizar tareas repetitivas y mejorar la productividad de los equipos, recolectar y analizar datos para tomar mejores decisiones, y facilitar la transición hacia soluciones de IA más avanzadas a mediano plazo en una posición mucho más sólida.

 

Estrategia y planificación: claves para implementar tecnologías inteligentes en tu organización

La adopción de soluciones de IA no es solo una cuestión de implementación técnica, sino un proceso que requiere una alineación estratégica con los objetivos del negocio y un fuerte enfoque en la capacitación de los equipos.

Si bien el desarrollo y la implementación de agentes de IA no es necesariamente compleja, de hecho será cada vez más simple, lo primero es entender que no se trata de integrar tecnología per se, sino de alinear su diseño con las necesidades reales de la organización. En esta línea, las empresas deben:

  1. Analizar en profundidad sus procesos. 
  2. Identificar tareas clave que puedan automatizarse. 
  3. Establecer un objetivo claro para el uso de estas herramientas. 
  4. Preparar a los equipos, no solo en el uso de las herramientas, sino también en su monitoreo y mantenimiento. La confianza en la IA no se construye solo con tecnología, sino con personas capacitadas que sepan trabajar con ella. 

También es clave considerar aspectos éticos y de gobernanza, sobre todo en lo relacionado con el manejo de datos y la toma de decisiones autónomas por parte de los agentes. Con estos pilares bien definidos, la implementación puede convertirse en un catalizador para la innovación operativa transversal​​ dentro de las áreas de una organización.

 

Programa de Formación y Aceleración de proyectos con IA 

Desde Engageme @ ABCOM creemos que ninguna adopción de tecnología puede ser efectiva si no se trabaja desde la cultura, desde adentro hacia afuera. Es por eso que, junto con Álvaro Liuzzi, diseñamos un Programa de Aceleración Organizacional orientado a guiar a las organizaciones a identificar oportunidades de automatización, mapear procesos clave y crear asistentes de IA personalizados y  adaptados a sus dinámicas operativas.

El objetivo de esta experiencia es fomentar un espacio colaborativo donde los equipos puedan intercambiar ideas, construir una visión compartida sobre el impacto de la IA en su día a día y sentar las bases para una transformación operativa sostenible que les permita  familiarizarse con estas herramientas y mejorar su productividad sin alterar radicalmente su operación actual.

Si te interesa llevar tus procesos al próximo nivel, contactanos para coordinar una reunión y explorar juntos cómo podemos acompañarte en este camino.

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