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‘Marca empleadora’ Category

enero 29, 2015

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Por: abcom

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Tags: Comunicación Interna, cultura organizacional

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Categorías: Marca empleadora

¿Es necesario que el Grupo que aglutina a las marcas tenga una identidad propia? Varios clientes nos hacen esta pregunta. En algunas ocasiones, se convierte en una decisión deliberada de los grupos empresarios el hecho de que una marca sea mucho más fuerte que el Grupo al cual pertenece. Sin embargo, en el contexto actual, las lógicas, políticas, y prioridades de los negocios pueden cambiar vertiginosamente y modificar esa decisión.

Por eso resulta difícil entenderlo para muchos, pero más allá de estos claros lineamientos de negocio, es necesario que todos los integrantes de la empresa compartan una identidad común.

Hacia una Identidad compartida

Unilever, Procter & Gamble, son multinacionales líderes con marcas que pisan muy fuerte. Los consumidores hasta pueden confundir si Pampers y Gillete, pertenecen a una empresa u otra.

Sin embargo, estos gigantes son empresas con identidad propia reflejada en valores como la innovación, el liderazgo y la integridad, que persiguen todas sus marcas. Los años de trayectoria suelen explicar el éxito de los grandes. A este fenómeno van sumándose nuevas empresas como el Grupo Alsea, con sus pesos pesados Starbucks, Burger King y P.F. Chang’s, que contando con marcas super-poderosas y protagonistas, están enmarcadas bajo un mismo paraguas cultural que termina configurando una identidad compartida, que puede verse representada  en valores concretos y transversales a todas las unidades de negocio.

Lo que buscan los colaboradores

Nuestros años de experiencia realizando diagnósticos de comunicación y cultura organizacional, nos indican que los colaboradores sienten la necesidad de pertenecer al Grupo para el que trabajan, más allá de las marcas para las que operan. En otras palabras, quieren entender el negocio en su totalidad. Por supuesto que se concentran en su función específica dentro de la marca, pero al mismo tiempo están ansiosos por conocer la razón de ser de las otras líneas de negocio de la empresa.

Ante la preocupación del management por la pérdida de identidad de la marca o del grupo, nuestra respuesta es que deben respetarse los patrones culturales de cada unidad de negocio, los públicos específicos y sus objetivos, pero es necesario buscar un hilo conductor común que unifique a los colaboradores y los haga sentir parte de la misma organización.

Consejos para integrar

  • Identificar claramente los valores que representan a cada marca y analizar cuáles son compartidos por todas.
  • Compartir buenas prácticas de las marcas, a través de una comunicación fluida entre las líneas de negocio.
  • Los líderes de la organización deben ser los motivadores que se comprometan con la integración y cascadeen el mensaje al resto de los colaboradores.
  • Debe procurarse contar con beneficios compartidos para los todos los colaboradores de la empresa, que no refuercen diferencias entre marcas.
Contacto ABCOM

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Una de las cosas que siempre me llamó la atención de las grandes compañías, es la preocupación que les generan las encuestas de clima laboral. Incluso veo con cierta preocupación que se ha tornado en un tópico más importante que el engagement cultural de los colaboradores. Y créanme, se puede tener un excelente clima laboral y cero identificación cultural, pero es imposible que ocurra lo inverso.

En casi todas las compañías las áreas de recursos humanos se enfocan en fortalecer sus programas de beneficios y el desarrollo de los liderazgos de su management. Y sin duda está muy bien. El problema es que no logran capitalizar los esfuerzos para hacer crecer el sentido de pertenencia e identificación de los colaboradores con la cultura y el propósito organizacional.

A pesar de los buenos resultados que obtienen en las encuestas de clima laboral, la identificación de los empleados con la compañía, en general, sigue siendo baja. Y esto ataca directamente a los niveles de productividad de la organización.

La cuestión es simple. Cuando lo único que mantiene contentos a los colaboradores es un buen sueldo, sillones cómodos, una mesa de ping-pong y los viernes cortos, el desarrollo del compromiso organizacional pende de un hilo. La coyuntura político económica, el mercado, la competencia, y otros cien factores más, pueden destruir de un zarpazo todo lo sembrado.

Lograr el engagement cultural tiene al menos 3 pasos elementales:

Desarrollar la identificación con la visión de la organización: básico ¿no? Ahora por favor vaya y pregúntele al primer colaborador con el que se cruce por qué trabaja en la compañía. Las respuestas lo pueden llegar a sorprender.

Construir el modelo de liderazgo organizacional coherente con el propósito de la compañía: no importa si se trata de liderazgo servicial, afiliativo, coercitivo o cualquier otra de las categorías que aparecen en los mil millones de libros sobre liderazgo. Lo importante es crear líderes coherentes sólidos, con la capacidad de hacer que sus colaboradores se desarrollen y ayuden a desarrollar el propósito de la organización.

Multiplicar la estrategia del negocio y sus valores: multiplicar es poner en acción, es pasar de la reacción a la acción responsable. Crear un ambiente proactivo cimentado sobre los valores organizacionales y una estrategia claramente identificable generan niveles de productividad realmente altos. ¿Por qué? Porque no es necesario decirle a la gente qué hacer, cómo hacerlo y para qué. Multiplicando y contagiando, nuestros colaboradores saben qué se espera de su contribución a la compañía, y más aún, saben lo que pueden hacer para cumplir el propósito final de la organización y la importancia de su total entrega al proyecto.

Sin duda hay que seguir trabajando en el clima interno, mejorando los beneficios y los programas de capacitación para que estén más cerca de lo que nuestros colaboradores desean y necesitan. Simplemente, no hay que olvidar que un empleado que se identifique a fondo con el propósito organizacional, y sus valores, no sólo estará feliz por ser parte de la compañía, sino que actuará como si él mismo fuese el dueño.

CONTACTO ABCOM

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Cuando hablamos de empresas transparentes es muy común que las miradas sean dirigidas, en mayor medida, a elementos relacionados con códigos de ética, reportes financieros y rendición de cuentas. Sin embargo, la cultura de la transparencia comienza por casa.

Una de las dimensiones en las que se sustenta la reputación corporativa es su capacidad de generar confianza. Por este motivo, toda institución debe ser muy cautelosa al momento de comunicar sus políticas y caminar sus valores. La coherencia entre el decir y el hacer es una exigencia que la sociedad en su conjunto está demandando de todas sus instituciones. Esta demanda es aún mayor por parte de los colaboradores de la empresa, quienes la conocen desde adentro en su cotidianeidad.

Un trabajador que es testigo día a día de prácticas internas deshonestas no estará convencido de la ética de la organización, por más que ésta publique impecables reportes para demostrar el cumplimiento de sus políticas. Es en esta instancia cuando la ética se vuelve un tema delicado para la comunicación, y cuando la comunicación se vuelve clave para crear una cultura transparente.
Para que las políticas de compliance no se conviertan en un discurso vacío en la práctica cotidiana de los líderes de la organización, el primer paso es evaluar cuán genuino es lo que deseamos comunicar y con cuánta fidelidad las acciones acompañan las palabras.

La ética interna no se ejerce sólo con respetar las normas legales de contratación de los empleados. Comienza por considerar el valor único de cada colaborador y respetarlo en su condición personal, no sólo laboral. Descubrir y desarrollar el potencial y el talento de cada colaborador y respetar su derecho a una vida equilibrada, que no propicie el éxito laboral en desmedro de su vida familiar y social.

Aunque resulte extraño escuchar esto en un contexto en el que tanto se habla de work-life balance, el número de organizaciones que en la práctica no lo aplican es alto. El mejor modo de comunicar internamente políticas de transparencia y ética es con más hechos y con menos palabras.

Una empresa transparente es una organización que no tiene nada que ocultar, que siente que sus acciones y procesos pueden mejorar y no se cierra sobre sí misma sino que busca la mirada de sus stakeholders para evaluar su gestión. Una cultura de la transparencia se apoya en valores y metas compartidas, no en discursos impuestos. Si tenemos en cuenta que la cultura es una forma de interpretar la realidad y de accionar, para tener una empresa ética es necesario construir una cultura ética y basada en la confianza.

La comunicación es el proceso mediante el cual se difunde e instala la cultura. Pero para que esto suceda debe haber coherencia entre las palabras y los hechos. Los líderes de la organización tienen que ser los primeros en actuar de modo correcto, predicando con el ejemplo. Los colaboradores sólo creen en mensajes que se sustentan en los hechos y sólo confían en aquellos líderes que construyen un entorno íntegro desde sus acciones cotidianas. El reconocimiento de los logros, la comunicación clara de los objetivos, la cordialidad en el trato diario y el buen clima de trabajo son pasos fundamentales para desarrollar una cultura transparente y ética que sea sustento para la realización y comunicación de buenas prácticas empresariales.

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julio 7, 2014

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Por: abcom

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Categorías: Marca empleadora

Una mueca que define. Un lunar característico. Una marca que identifica

Las organizaciones tienen rasgos que las definen, las describen y las caracterizan. Señales que nos permiten identificarlas y apropiarnos de ellas. Al igual que pasa en la vida cotidiana con nuestras relaciones y amistades, conocer al otro. Saber qué podemos esperar de él, con qué nos vamos a encontrar nos da confianza. En definitiva, conocer nos da seguridad y nos permite trazar una imagen mental sobre ese otro. Con las organizaciones ocurre exactamente lo mismo.

Conocerlas, saber qué piensan, lo que las define, cuáles son sus objetivos, cuáles son sus modos de hacer,  fortalece los lazos de identificación y el sentido de pertenencia, las ganas de estar y decir “Yo soy parte de este proyecto”. De aquí la importancia de que nuestros colaboradores conozcan la marca de la que son parte y para la que entregan muchas horas de sus vidas.

¿Cómo hacemos para que nuestros equipos conozcan nuestra marca?

¡Los planes de comunicación interna todo lo pueden! Crear un plan en base a este objetivo es fundamental para potenciar nuestra propia marca, primero desde adentro para después sí, salir al mercado y tentar a futuros empleados.

Entonces, si lo primero es arrancar “por casa” me gustaría compartir con ustedes estos cinco drivers para la acción:

–          Contarle a nuestros equipos lo que somos como empresa. Lo que nos hizo grandes, lo que hizo que lleguemos hasta acá. Nuestras raíces.

–          Mostrarles todo lo que tenemos de bueno para ellos: los planes de carrera, las capacitaciones, las posibilidades de desarrollo, los beneficios (para ellos y sus familias).

–          Volverlos protagonistas de la propia historia y del presente de la empresa. Darles la posibilidad de que ellos sean quienes rescaten esos aspectos que hacen que sea especial trabajar y ser parte de nuestra compañía.

–           Destacar a los líderes, formales e informales, como guías del rumbo. Que sean ellos quienes contagien el espíritu de querer tener “la camiseta puesta”.

–          Y por sobre todas las cosas: motivar todos los días, en cada proyecto, en cada nueva idea, y a cada equipo de trabajo.

Y ahora después de esto, sólo después de esto, creo que estamos en condiciones de asomar la nariz al exterior y salir a gritarle al mundo quiénes somos, qué hacemos, cómo lo hacemos y por qué los invitamos a sumarse a nuestro proyecto.

Si te gustó, seguí aprendiendo

En ABCOM, creamos la estrategia de employer brand con acciones que impulsan la atracción y retención de talentos. Hacemos foco en su bienestar, en su desarrollo personal y de carrera. Este proceso, que comienza con el diagnóstico y termina con el employee advocacy, tiene tres etapas: Hacé que tu marca empleadora se destaque

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Desde el plano del clima laboral, es una pregunta que muchos nos hacemos. ¿Qué nos  motiva, qué nos impulsa y qué nos hace felices es nuestros lugares de trabajo? A  menudo, las compañías suelen percibir que sus colaboradores no están  motivados, ni inspirados. Y como resultante su compromiso con los proyectos y  con la empresa en sí, no es del 100%.

Clima laboral y felicidad en el trabajo

Nada mejor que estar en un clima laboral en donde queremos estar. Donde nos sentimos felices, sobre todo si ese lugar es en donde pasamos muchas horas de nuestras vidas.

Y la solución a este interrogante, o mejor dicho, a este sentimiento de ausencia de motivación, está nada más y nada menos que en manos de los líderes. Son ellos quienes pueden entender y leer las necesidades de sus equipos. Son ellos quienes pueden encontrar las herramientas necesarias para que los miembros de su equipo quieran, realmente, estar donde están.

¿Te interesa tanto como a nosotros conocer cuáles son estas herramientas? Te proponemos que leas una reflexión muy interesante que encontramos indagando sobre el tema.

Clima laboral y felicidad en el trabajo

Una reciente publicación de forbes.com basada en una investigación realizada por el New York Times en colaboración con la Harvard Business Review nos ayuda a resolver este interrogante. Hablemos sobre las causas de la desmotivación de los colaboradores.

4 ejes principales de la desmotivación en el trabajo

  1. Necesidades físicas: las personas necesitan renovarse regularmente y recargar las energías en el trabajo. Un buen método es implementar 10 minutos de yoga en la oficina, para distender y cortar con la rutina.
  2. Reconocimiento: la necesidad de sentirse valorado y apreciado por los aportes hechos al trabajo. Cuando las cosas salen bien, un “gracias”, un “felicitaciones” o una palmada en la espalda es un excelente remolcador de motivaciones.
  3. Autonomía: la necesidad de ser capaz de enfocarse de manera sostenida y de poder decidir dónde trabajar o en cuál proyecto. Dar “rienda suelta” a las decisiones ofrece seguridad y ganas de seguir siendo parte de.
  4. Finalidad: la necesidad espiritual de sentirse conectados a algún tipo de objetivo o propósito más elevado. Desafiar, retar, proponer nuevos objetivos. Permitir que el otro se ponga a prueba y que demuestre que puede ser parte de otros proyectos es altamente motivador.

Sabemos que estos cuatro drivers no son la solución a todos los males. Pero tenerlos en cuenta puede hacer que los equipos luzcan una sonrisa. Estamos seguros de que los que nos mueve a los seres humanos es la motivación, por eso ¡hay que ir a por ella!